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El festín de los calçots: cómo organizar una calçotada inolvidable

preparar una calçotada
Índice

    Preparación y delicias: Organiza una calçotada

    Organizar una calçotada, esa celebración culinaria arraigada en la tradición catalana, es más que una simple comida; es una experiencia gastronómica que combina sabores auténticos y la diversión de comer sin cubiertos. Más allá de las ganas de pasarlo bien, en una calçotada, la cebolla, la salsa, la carne a la brasa y los postres se unen para crear un festín inolvidable.

    organizar una calçotada
    organizar una calçotada

    Los elementos esenciales

    El corazón de una calçotada son los calçots, una variedad de cebolla tierna. Para prepararlos adecuadamente, debes cortar las raíces y la parte verde a una medida similar. Luego, enciende el fuego, preferiblemente con sarmientos de viña recién podados. Los calçots se colocan en parrillas de doble cara o se giran uno a uno en una parrilla grande, asegurándote de que las llamas toquen las cebollas. Sabrás que están listos cuando la parte exterior esté totalmente negra y la punta esté suave.

    Una vez cocidos, envuelve los calçots en papel de periódico para mantenerlos calientes. La tradición dicta que se sirvan en tejas. Aquí es donde comienza la diversión. Los comensales, protegidos por grandes baberos que cubren desde el pecho hasta la cintura, agarran los calçots por la punta con una mano, estiran con la otra y desprenden la parte exterior negra. Lo que queda es el interior, tierno y jugoso, que debe sumergirse generosamente en la salsa antes de llevarlo a la boca en un gesto que involucra alzar el brazo bien alto. La calçotada es un ejemplo perfecto de la tendencia de la “finger food”.

    Acompañantes y postres

    La experiencia de la calçotada no se detiene en los calçots. Para acompañarlos, se sirve tradicionalmente carne de cordero y butifarra (o longaniza, como se le conoce en algunas regiones tarraconenses). Esta carne se cocina a la brasa, aprovechando las brasas que quedan después de asar los calçots.

    En cuanto a los postres, la tradición se mantiene viva con opciones como naranjas y merengues. Sin embargo, en los últimos años, la crema catalana también ha ganado popularidad, añadiendo un toque de dulzura y modernidad a la comida.

    Para maridar toda esta deliciosa comida, no pueden faltar el vino tinto de la Terra Alta y el cava, que complementan perfectamente la experiencia culinaria.

    El placer de comer de pie

    Una peculiaridad de la calçotada es que se suele comer de pie alrededor de la mesa. Dependiendo del apetito de cada uno, se consumen alrededor de 10 a 12 calçots por persona, dejando espacio para disfrutar de la carne y el postre posteriormente, ya sentados.

    Organizar una calçotada es una oportunidad única para sumergirse en la rica tradición culinaria de Cataluña, disfrutando de los sabores auténticos de los calçots asados, la carne a la brasa y los postres tradicionales, todo ello acompañado de excelentes vinos. Una calçotada es mucho más que una comida; es una experiencia que celebra la gastronomía y la diversión de comer con las manos. ¡Prepara una calçotada y descubre el sabor de la tradición catalana en tu propia mesa!

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